martes, 29 de septiembre de 2026

Panamá/ El yacimiento de cobre de Cerro Colorado

 


En el occidente de Panamá, existe una misteriosa montaña situada sobre uno de los yacimientos de cobre más grandes del mundo, según algunos estudios geológicos del siglo XX. Ubicada en plena comarca Ngöbe-Buglé, está en medio del nacimiento de varios de los más importantes ríos de la región. Las comunidades indígenas que la circundan, la han defendido contra los intentos de explotación al menos desde la década de 1970.


Una montaña roja y sagrada


Aristides Cajar Páez 

En la comarca Ngöbe-Buglé, al occidente de Panamá, existe una misteriosa montaña conocida por los habitantes de la región como Ngutio Tain, la “montaña roja” o cerro Colorado.

Se trata de un cerro de mil 600 metros de altura sobre el nivel del mar, situado en la jurisdicción del distrito de Nole Diuma, corregimiento de Jädeberi, dentro de los territorios ancestrales del pueblo Ngäbe.

La montaña tiene una escasa vegetación, debido sobre todo a la alta acidez de los suelos. Estos muestran una gran concentración de un mineral llamado pirita, asociado a la calcopirita, que casi siempre aparece donde hay cobre.

De los falderos de la montaña, nacen algunos de los ríos más importantes de la región, como el San Félix y el Cricamola. Además, en sus alrededores hay más de 10 comunidades, como Mogla, Escopeta, Cuerna Vaca, Rincón, Ratón, Tolotde, Hacha, Caña Brava, Pita, Cerro Flores, Chamí, y Arriera.

Descubrimiento

Entre 1920 y 1949, el geólogo estadounidense Robert Terry hizo un detallado estudio de la geomorfología de la república de Panamá. Describió cada accidente geográfico, la composición de los suelos, su antigüedad y sus procesos de mineralización.

Los hallazgos de Terry fueron consignados en un estudio titulado “A Geological Reconnaissance of Panama”, que fue publicado por la Academia de Ciencias de California, en 1956.

En 1932, cuando trabajaba para la Sinclair Oil Company, Terry se desplazó hacia las montañas del oriente chiricano. Allí logró identificar venas mineralizadas de cobre en el Cerro Colorado.

En la década de 1950 se precisó el potencial mineral del yacimiento. En 1957 se estableció la existencia de una zona con mineralización de sulfuros de cobre de mil 200 metros de largo, 90 metros de ancho y 370 metros de profundidad, con un contenido aproximado de 100 millones de toneladas de mineral.

Pero fue unos veinte años después, en la década de 1970, cuando se planteó seriamente la explotación del yacimiento cuprífero.

El general Omar Torrijos, entonces Jefe de Gobierno de Panamá, otorgó una concesión de 750 kilómetros cuadrados a la compañía canadiense Javelin para exploración y posible explotación del yacimiento. Los trabajos de investigación en el terreno fueron encargados a una compañía llamada Pavonia S.A., una subsidiaria de Javelin.

Esta empresa analizó registros de suelo y sedimentación en los ríos y efectuó perforaciones de sondaje a poca profundidad.

Se decía entonces que el yacimiento de cerro Colorado era el segundo más grande del mundo sin explotar.

En1975 el gobierno de Torrijos impulsa a creación de la Corporación de Desarrollo Minero (Codemin) cuyo propósito se enfocaba en la futura explotación del potencial minero de Cerro Colorado.

Los indígenas ngäbe, los habitantes de esa tierra, no fueron tomados en cuenta.

Ambición y rechazo

El gobierno militar había previsto unos 140 millones de dólares en beneficios a corto plazo y un aluvión de empleos para esa empobrecida región una vez se activara el proyecto minero.

Con este fin, el país habría solicitado créditos por 406 millones de dólares de la época para echar a andar el proyecto. La reacción de diversos sectores de la sociedad panameña fue de estupor y escándalo.

Aunque las primeras críticas al proyecto habían provenido del sector empresarial, que veía en ello una aventura irresponsable y onerosa para el país, las propias comunidades indígenas ya se organizaban para luchar por su tierra.

En 1978, tras, la pausa nacional que provocó la histórica firma de los tratados Torrijos-Carter, las protestas contra el proyecto minero no hicieron más que crecer.

El 22 de abril de 1979, unos 2 mil manifestantes cerraron la vía Panamericana, a la altura de San Félix, para protestar contra los planes mineros del régimen.

Por entonces también surgió el Comité Cívico de Defensa Integral de la provincia de Chiriquí, que alertaba sobre las violaciones constitucionales y las repercusiones ambientales que acarrearía la extracción de cobre.

Aparte de Javelin, estaban involucradas en el proyecto las compañías Canada Development Corporation, y la poderosa Río Tino-Zinc, que reemplazó, en mayo de 1980, a Texasgulf como socio transnacional de Cerro Colorado.

En agosto de 1981 Edwin Fábrega, el entonces director del Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), se opuso al proyecto por la cantidad de electricidad que utilizaría, equivalente a la totalidad del consumo nacional.

Pero fue la muerte del general Torrijos, y el desplome de los precios del mineral en el mercado internacional los que terminaron por enterrar el proyecto de extracción de cobre en cerro Colorado.

Segundo intento

Para la década de 1990, los pueblos Ngäbe Buglé ya contaban con una demarcación propia: la comarca. Los indígenas habían conseguido así un control, al menos parcial, de su territorio. Esto dejaba enteramente en sus manos cualquier decisión sobre la explotación de sus recursos naturales.

Sin embargo, en 2010, el gobierno de Ricardo Martinelli promovió una reforma al código minero con el fin de relanzar esta industria bajo unas nuevas reglas de juego que se promovían como “más sostenibles y beneficiosas” para el país.

Uno de los objetivos de este relanzamiento parecía ser justamente revivir el proyecto de explotación de Cerro Colorado. Incluso, se lo promovió entre inversionistas internacionales. Ante las críticas que surgieron nuevamente, la oferta debió ser retirada.

En 2011, Cerro Colorado volvió a estar en el ojo del huracán durante las protestas en San Félix contra la minería y las hidroeléctricas.

Y en febrero de 2012, antes de la violenta represión a la protesta indígena (justamente por el sentimiento indígena de que se habían desconocido los acuerdos del año anterior), aún quedaba abierta la puerta para una explotación minera en ese cerro codiciado y venerado.

La ley 11 de ese mismo año (2012) dejó establecido que están prohibidas las concesiones de exploración y explotación en el territorio comarcal. A esta norma se suma la ley 407 de 2023 que establece una moratoria indefinida para la minería metálica en todo el territorio de la República de Panamá.

Cuidar el agua

El científico panameño Stanley Heckadon ha afirmado que una explotación minera de Cerro Colorado podría destruir algunas de las principales fuentes de agua dulce de Chiriquí.

En el ámbito de las creencias de los ngäbe y los buglé, tanto el agua como las montañas adquieren un cariz sagrado, por lo tanto, dañarlas de alguna manera acarrea repercusiones que trascienden el plano del mundo visible.

Leyendas de estos pueblos están asociadas a estos hitos que se han transformado en lugares de celebración, de peregrinaje o de culto. "Así eran las 10 montañas sagradas del pueblo Ngäbe en la región Ño Kribo, el refugio del pueblo en Llano Tugri y otros", reseña un estudio de la Unesco sobre la cultura del agua en los pueblos indígenas americanos.

 

Fuente:

La montaña mágica. La Prensa, Panamá, 25 feb 2012.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario