Los escoceses del siglo XVII, pensaron que, si emulaban a las grandes potencias coloniales de la época en América, adquirirían poder y dinero. Diezmados por el hambre, las enfermedades, la hostilidad de aborígenes y las grandes potencias que ansiaban desafiar, no solo fracasaron en su intento de establecerse en el Darién, sino que ese fracaso llevó a la bancarrota a su país, que debió renunciar a su independencia y someterse a los designios de Londres.
El mal recuerdo de Nuevo Edimburgo
Aristides Cajar Páez
¿Qué podía salir mal? En realidad, todo.
Corría el año de 1698. Un grupo de unos mil doscientos
colonos escoceses a bordo de cinco barcos acababa de cruzar el Atlántico para
fundar una colonia agrícola en la costa caribeña del Darién. El grupo estaba
liderado e inspirado por un visionario llamado William Patterson. Los colonos
contaban con el apoyo financiero de buena parte del pueblo escocés y las
esperanzas de toda una nación.
Habían salido en julio del puerto de Lieth y arribaron
el 2 de noviembre al Istmo de Panamá, a una región que años más tarde
conservaría el nombre de punta escocés en recuerdo de su malograda aventura.
Ambición colonial
Escocia tenía grandes ambiciones que no habían sido
aún coronadas por el éxito. Quería convertirse en una potencia colonial como
Inglaterra, Francia o España. Para ese fin creó la Company of Scotland Trading
to Africa and the Indies, bajo el modelo de la British East India Company o la
VOC holandesa. La compañía escocesa sería conocida también como la Compañía de
Darién, por las esperanzas puestas en la futura colonia istmeña como base de
expansión de sus actividades. Aspiraban a crear un gran emporio comercial que
dominara las costas de los océanos Atlántico y Pacífico.
La compañía había sido fundada el 26 de junio de 1695 por medio de un acta emitida por el Parlamento escocés. Contaba con un entusiasta apoyo de la población, que había invertido fondos e ilusiones en el éxito de la empresa.
Nueva Caledonia
La colonia fue bautizada como Nueva Caledonia, y su
puerto principal, Nuevo Edimburgo, pero sus primeros habitantes pronto se
encontraron enfrentados a la dura realidad. No se adaptaron bien al clima del
trópico. El puerto era inadecuado. La tierra era mala para los cultivos,
carecía de agua dulce y las relaciones con los nativos, en principio cordiales,
se tornaron agrias muy pronto debido a la dificultad de la comunicación y
graves choques culturales. Además, las enfermedades tropicales no tardaron en
cobrar las vidas de muchos colonos.
Ante las vicisitudes que afrontaron los primeros pobladores,
en 1699 arribó una segunda expedición para reforzar la empresa y sacar adelante
a la colonia. Pero fue inútil.
Todo en contra
Aparte de las dificultades propias del lugar,
enfrentaron la oposición de España e Inglaterra. Los españoles no los querían,
pues las tierras del Darién formaban parte de su jurisdicción y no estaban
dispuestos a permitir el asentamiento permanente de extranjeros sin permiso.
Inglaterra, entre tanto, recelaba de la Compañía del Darién como un indeseable
competidor de la British East India Co.
La colonia fue víctima de bloqueos que impidieron su
aprovisionamiento y más adelante sus habitantes fueron directamente
desalojados. Tropas españolas despachadas desde Cartagena y Portobelo
enfrentaron a los colonos en torno a 1700. Diezmados y agobiados, al borde de
la inanición, apenas presentaron resistencia. Las tropas españolas les permitieron
desmantelar la colonia y regresar a casa. El sueño había terminado. Ahora
empezaba la pesadilla.
Derrota y bancarrota
Además de las vidas humanas perdidas y la ilusión de
convertirse en una orgullosa potencia colonial, el fracaso se llevó dos cosas
más: el presupuesto del país y su
independencia.
La aventura del Darién consumió más de la mitad del
presupuesto nacional de Escocia. Los escoceses, que habían apostado lo que
tenían, quedaron tan endeudados que el país cayó en bancarrota.
Este estado de postración económica trajo aparejada
otra catástrofe. Agobiado por las deudas, el país tuvo que capitular ante
Londres: perdió su independencia y se vio obligado a incorporarse a Inglaterra,
a través del Acta de Unión de 1707, que daría origen al Reino Unido.
Por eso, "Darién", o "Panamá", son palabras de ingrato
recuerdo en las grises y frías calles del viejo Edimburgo.
Fuentes:
Castillero Calvo, A. (2019) Nueva Historia General
de Panamá, volumen I, Panamá: Novo Art.
Dreams of Darien.
The University of Edinburgh. (Exhibition)
https://exhibitions.ed.ac.uk/exhibitions/dreams-of-darien
No hay comentarios:
Publicar un comentario