miércoles, 25 de febrero de 2026

Panamá/La revolución Dule de 1925

 



Cada febrero, la comarca Guna Yala, al noreste de Panamá, recuerda su levantamiento fundacional contra la opresión de las autoridades nacionales. Nunca dominados por españoles o criollos, los gunas han sido celosos guardianes de su autonomía y cultura, y ejercen hoy un autogobierno que es un ejemplo continental


La rebelión de un pueblo indómito

 

Aristides Cajar Páez

Cada año, la Revolución Dule vuelve a suceder en Guna Yala, al noreste de Panamá. Hay enfrentamientos, gritos, cuerpos caídos, pero nadie muere. Se trata de representaciones teatrales que buscan conservar la memoria de unos hechos fundamentales para la identidad del pueblo gunadule o guna, como también se le conoce.

La Revolución Dule de 1925 fue una sublevación del pueblo gunadule contra los atropellos y abusos de las autoridades panameñas que buscaban someter a los habitantes de la región de San Blas e imponerles los usos y costumbres occidentalizados que se practicaban en la mayor parte del resto de la República.

Un pueblo guerrero

Los gunas habían habitado durante siglos la costa nororiental del Istmo de Panamá y debido al celo por su cultura y su actitud guerrera, nunca fueron dominados por los conquistadores españoles.

Incluso, durante el período de unión del Istmo a Colombia, habían logrado un cierto estatus de autonomía reconocido por el gobierno central, la llamada comarca de Tulenega, establecida en 1870.

Tras la separación de Panamá de Colombia y su constitución en República en 1903, la situación cambió.  La comarca de Tulenega dejó de existir para las leyes panameñas y la política oficial del nuevo país, preocupada por lograr una integración e identidad nacional fuerte y unitaria, priorizó la asimilación de los pueblos indígenas, principalmente a través de la educación y el idioma.

No se les reconocían sus tradiciones ni su organización social y política, y tampoco su vestimenta, ornamentos, lengua y creencias.

A menudo esto ocurría de forma violenta y despectiva por parte de las autoridades policiales. A las mujeres, por ejemplo, se les prohibía vestir sus tradicionales molas (tejido típico de su cultura). Estas actitudes fueron generando un creciente malestar en las comunidades.

Su territorio había sido además invadido por extranjeros atraídos por concesiones de explotaciones mineras, bananeras y caucheras, sobre todo estadounidenses, otorgadas por el gobierno panameño sin consulta ni consentimiento de las comunidades indígenas, lo que agravó las tensiones.

En la década de 1920, la situación se deterioró de forma acelerada. El despliegue de fuerzas policiales nacionales en el territorio guna, iba a precipitar los acontecimientos.

En abril de 1921 ocurrieron los primeros enfrentamientos entre policías y gunas en la comunidad de Río Azúcar, que dejaron varios muertos y heridos por ambas partes, según reseñan los historiadores Celestino Andrés Araúz y Patricia Pizzurno.

Dos figuras fundacionales en la historia del pueblo gunadule se situaron a la cabeza del movimiento rebelde: Nele Kantule o Iguaibilikinya y Simral Colman, quienes sintieron que había llegado la hora de actuar contra la opresión de su gente.

La “tribu blanca” y la República Dule

El estadounidense Richard Oglesby Marsh, quien había sido Encargado de Negocios de su país ante Panamá en 1910, regresó en 1923 como representante de las empresas Firestone y Ford para explorar un posible negocio de explotación cauchera en Darién, que no prosperó. Marsh, en cambio, se quedó fascinado con los albinos gunas, los llamados “hijos de la luna”, lo que de inmediato lo interesó en el estudio de su cultura.

Marsh estaba convencido de que esos jóvenes no eran albinos sino sobrevivientes de una mítica “tribu blanca” perdida, cuyos restos yacían en algún lugar remoto de la selva del Darién. “Parecen más noruegos que indios” llegó a decir.

Algunos de estos jóvenes albinos fueron llevados por Marsh a Estados Unidos y por este motivo, el Instituto Smithsonian se interesó en el estudio de esta cultura iniciado por Marsh. El norteamericano narró su experiencia en un libro titulado ‘White Indians of Darien’.

Marsh convivió con los indígenas y se dio cuenta pronto de su situación de opresión y la incomprensión de las autoridades panameñas de la época.

De esta forma, terminó involucrándose con el movimiento revolucionario. Se comprometió tanto con la causa de la revolución Dule, que incluso habría llegado a redactar una “Declaración de independencia del Pueblo Tule (sic) de San Blas y Darién”, la cual fue proclamada el 12 de febrero de 1925.

Esta entidad apenas duró unos cuantos días, pero debido al involucramiento de Marsh hizo sonar las alarmas tanto en Washington como en Panamá.

 

Lucha y desenlace

El 22 de febrero de 1925, los gunas iniciaron la lucha armada para expulsar a las fuerzas policiales panameñas de su territorio y consolidar así su revolución.

Atacaron primero los cuarteles de la policía panameña en Playón Chico, Río Tigre, Tigantiki, Narganá y Ukapa. Los choques fueron sangrientos.

El 25 de febrero, en San Ignacio de Tupile, durante los enfrentamientos resultó muerto el jefe policial Miguel Gordón.

El saldo de la lucha armada durante aquellas jornadas había ascendido a 27 muertos y decenas de heridos, entre ambos bandos.

Ante la escalada de las hostilidades, el gobierno de Panamá, liderado por el liberal Rodolfo Chiari decidió intervenir.

Carlos López sería el encargado de parte del gobierno de Chiari de viajar de inmediato a la región de San Blas para ponerse al corriente de los hechos en detalle y hacer todo lo posible para detener el conflicto.

El 2 de marzo de 1925, López envió un mensaje desde San Blas en el que afirmaba que “los indios (sic) no han sido tratados por las autoridades de la forma que aconseja el buen sentido”.

Dos días más tarde, el 4 de marzo, las partes alcanzaron un acuerdo de paz en el que, a cambio del cese de la violencia y el sometimiento a las leyes panameñas, el Gobierno se comprometía a proteger los usos y costumbres de los gunas, a permitirles su propia organización comunitaria y a no imponer la educación en castellano.

Este acuerdo marcó el fin de la efímera república Dule y el inicio del largo proceso para que los gunas eventualmente lograran su autonomía legal y formal dentro de la República de Panamá, a partir de la creación de la Comarca de San Blas en 1938. 

Esta división político-administrativa seguiría evolucionando, llegando a estar garantizada por la constitución y las leyes de la República, y cambiaría varias veces de nombre a lo largo de los años hasta conformar la actual Comarca Guna Yala. Se complementaría con la creación de otras entidades autónomas gunas como las comarcas de Madungandí y Wargandí, fruto también de largo aliento de aquellas jornadas históricas de 1925.


 

Referencias:

Fitzgerald, L. (2007) Historia de Panamá.

 



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