Cada febrero, la comarca Guna Yala, al noreste de Panamá, recuerda su levantamiento fundacional contra la opresión de las autoridades nacionales. Nunca dominados por españoles o criollos, los gunas han sido celosos guardianes de su autonomía y cultura, y ejercen hoy un autogobierno que es un ejemplo continental
La rebelión de un pueblo indómito
Aristides Cajar Páez
Cada año, la
Revolución Dule vuelve a suceder en Guna Yala, al noreste de Panamá. Hay
enfrentamientos, gritos, cuerpos caídos, pero nadie muere. Se trata de
representaciones teatrales que buscan conservar la memoria de unos hechos
fundamentales para la identidad del pueblo gunadule o guna, como también se le
conoce.
La
Revolución Dule de 1925 fue una sublevación del pueblo gunadule contra los
atropellos y abusos de las autoridades panameñas que buscaban someter a los
habitantes de la región de San Blas e imponerles los usos y costumbres occidentalizados
que se practicaban en la mayor parte del resto de la República.
Un pueblo guerrero
Los gunas
habían habitado durante siglos la costa nororiental del Istmo de Panamá y
debido al celo por su cultura y su actitud guerrera, nunca fueron dominados por
los conquistadores españoles.
Incluso,
durante el período de unión del Istmo a Colombia, habían logrado un cierto
estatus de autonomía reconocido por el gobierno central, la llamada comarca de
Tulenega, establecida en 1870.
Tras la
separación de Panamá de Colombia y su constitución en República en 1903, la
situación cambió. La comarca de Tulenega dejó de
existir para las leyes panameñas y la política oficial del nuevo país,
preocupada por lograr una integración e identidad nacional fuerte y unitaria,
priorizó la asimilación de los pueblos indígenas, principalmente a través de la
educación y el idioma.
No se les
reconocían sus tradiciones ni su organización social y política, y tampoco su
vestimenta, ornamentos, lengua y creencias.
A menudo
esto ocurría de forma violenta y despectiva por parte de las autoridades
policiales. A las mujeres, por ejemplo, se les prohibía vestir sus
tradicionales molas (tejido típico de su cultura). Estas actitudes fueron
generando un creciente malestar en las comunidades.
Su
territorio había sido además invadido por extranjeros atraídos por concesiones de
explotaciones mineras, bananeras y caucheras, sobre todo
estadounidenses, otorgadas por el gobierno panameño sin consulta ni
consentimiento de las comunidades indígenas, lo que agravó las tensiones.
En la década
de 1920, la situación se deterioró de forma acelerada. El despliegue de fuerzas
policiales nacionales en el territorio guna, iba a precipitar los acontecimientos.
En abril de
1921 ocurrieron los primeros enfrentamientos entre policías y gunas en la
comunidad de Río Azúcar, que dejaron varios muertos y heridos por ambas partes,
según reseñan los historiadores Celestino Andrés Araúz y Patricia Pizzurno.
Dos figuras
fundacionales en la historia del pueblo gunadule se situaron a la cabeza del
movimiento rebelde: Nele Kantule o Iguaibilikinya y Simral Colman, quienes sintieron
que había llegado la hora de actuar contra la opresión de su gente.
La “tribu blanca” y la República Dule
El
estadounidense Richard Oglesby Marsh, quien había sido Encargado de Negocios de
su país ante Panamá en 1910, regresó en 1923 como representante de las
empresas Firestone y Ford para explorar un posible negocio de explotación
cauchera en Darién, que no prosperó. Marsh, en cambio, se quedó fascinado con los
albinos gunas, los llamados “hijos de la luna”, lo que de inmediato lo interesó
en el estudio de su cultura.
Marsh estaba
convencido de que esos jóvenes no eran albinos sino sobrevivientes de una
mítica “tribu blanca” perdida, cuyos restos yacían en algún lugar remoto de la selva del
Darién. “Parecen más noruegos que indios” llegó a decir.
Algunos de
estos jóvenes albinos fueron llevados por Marsh a Estados Unidos y por este motivo, el Instituto
Smithsonian se interesó en el estudio de esta cultura iniciado por Marsh. El
norteamericano narró su experiencia en un libro titulado ‘White Indians of
Darien’.
Marsh
convivió con los indígenas y se dio cuenta pronto de su situación de opresión y
la incomprensión de las autoridades panameñas de la época.
De esta
forma, terminó involucrándose con el movimiento revolucionario. Se comprometió
tanto con la causa de la revolución Dule, que incluso habría llegado a redactar una
“Declaración de independencia del Pueblo Tule (sic) de San Blas y Darién”, la
cual fue proclamada el 12 de febrero de 1925.
Esta entidad
apenas duró unos cuantos días, pero debido al involucramiento de Marsh hizo
sonar las alarmas tanto en Washington como en Panamá.
Lucha y
desenlace
El 22 de
febrero de 1925, los gunas iniciaron la lucha armada para expulsar a las
fuerzas policiales panameñas de su territorio y consolidar así su revolución.
Atacaron
primero los cuarteles de la policía panameña en Playón Chico, Río Tigre,
Tigantiki, Narganá y Ukapa. Los choques fueron sangrientos.
El 25 de
febrero, en San Ignacio de Tupile, durante los enfrentamientos resultó muerto
el jefe policial Miguel Gordón.
El saldo de la
lucha armada durante aquellas jornadas había ascendido a 27 muertos y decenas de
heridos, entre ambos bandos.
Ante la
escalada de las hostilidades, el gobierno de Panamá, liderado por el liberal
Rodolfo Chiari decidió intervenir.
Carlos López
sería el encargado de parte del gobierno de Chiari de viajar de inmediato a la
región de San Blas para ponerse al corriente de los hechos en detalle y hacer
todo lo posible para detener el conflicto.
El 2 de
marzo de 1925, López envió un mensaje desde San Blas en el que afirmaba que
“los indios (sic) no han sido tratados por las autoridades de la forma que
aconseja el buen sentido”.
Dos días más
tarde, el 4 de marzo, las partes alcanzaron un acuerdo de paz en el que, a
cambio del cese de la violencia y el sometimiento a las leyes panameñas, el
Gobierno se comprometía a proteger los usos y costumbres de los gunas, a
permitirles su propia organización comunitaria y a no imponer la educación en
castellano.
Este acuerdo marcó el fin de la efímera república Dule y el inicio del largo proceso para que los gunas eventualmente lograran su autonomía legal y formal dentro de la República de Panamá, a partir de la creación de la Comarca de San Blas en 1938.
Esta división
político-administrativa seguiría evolucionando, llegando a estar garantizada por la constitución y las leyes de la República, y cambiaría varias veces de
nombre a lo largo de los años hasta conformar la actual Comarca Guna Yala. Se
complementaría con la creación de otras entidades autónomas gunas como las comarcas
de Madungandí y Wargandí, fruto también de largo aliento de aquellas jornadas históricas de 1925.
Referencias:
Fitzgerald,
L. (2007) Historia de Panamá.
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